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lunes, 26 de febrero de 2018

Pablo Palacio. Obras Escogidas

La obra de Pablo Palacio, vista desde una perspectiva histórica, resulta la más innovadora, transgresora y vanguardista de las letras ecuatorianas; y una de gran envergadura en la literatura hispanoamericana de los años 20 y 30. La figura del escritor lojano está marcada por una infancia trágica, una juventud de fuego demencial y una madurez en donde perdió la cordura (dicen) hasta ser internado en el “Lorenzo Ponce”, conocido hospital psiquiátrico de Guayaquil y fallecer a la corta edad de 40 años en 1947. La vida y obra de Palacio están ligadas de forma íntima: pesadillas y seres deformes poblaban una imaginación que legó 3 obras importantes: “Un hombre muerto a puntapiés”, “Débora” y “Vida del ahorcado”; más unos cuantos relatos. Este volumen publicado por la editorial Ariel en su colección clásicos ecuatorianos contiene todas estas joyas.



Acompaña esta lectura con Sal y Mileto:





“Un hombre muerto a puntapiés” es una colección de 9 relatos que rompieron el esquema en la forma y en los temas en la literatura ecuatoriana de aquel (y este) tiempo. El primer relato da nombre al libro y se trata de la reconstrucción de un asesinato a través de reflexiones irónicas; la pista inicial del asunto indica que la víctima era viciosa (pederasta-homosexual). “El Antropófago” es un cuento que tiene como protagonista a un caníbal que se deleita al engullir las carnes de su propia familia, embriagado en gula y alcohol. Estos textos rechazan todo convencionalismo y todo comportamiento racional y buscan la profundidad psicológica de los individuos oscuros y trágicos de la existencia.


Escucha el cuento el antropófago de Pablo Palacio




En “Brujerías” predominan los conjuros y juegos de palabras mágicas junto al uso de caligramas. “Las mujeres que miran a las estrellas” y “Luz lateral” son relatos que aluden a la infidelidad y al sexo. “La doble y única mujer” es la crónica de una mujer anormal que no tiene cabida en la sociedad; una existencia marginal que posee cuatro brazos y cuatro piernas, dos cabezas que son “yo-primera” y “yo-segunda” (según la narradora), y dos columnas vertebrales que se unen por debajo de los omóplatos hasta el coxis. Las características comunes de estos cuentos heterogéneos son los personajes marginales y la fragmentación de la realidad sazonada hábilmente con ironía y humor negro.


"Débora" es una historia que supera al costumbrismo y al realismo social que imperaba en la época. Es una historia que se cuenta a través de situaciones fragmentarias, casi inconexas y casi ilógicas que nos cuentan la deshumanización del hombre moderno sin ideales, que se dejó llevar por el materialismo y la monotonía. El estilo es espontáneo e irónico; a la vez que curtido, esconde verdades y mitos universales en situaciones insulsas o aberrantes. Critica el arte de la novela y el novelista. Es, en suma, una historia poca convencional que necesita la audacia del lector para descifrar sus artificios.



Escucha el tema Débora de Sal y Mileto:





“Vida del ahorcado” es una novela subjetiva escrita también de forma errática, inconexa y desordenada. Nos cuenta la vida de Andrés Farinago, loco parricida y ahorcado que cuelga del bosque. Narrado en primera persona por el ahorcado, son textos en donde nada es lo que parece; retazos de un mundo caótico y descarnado. Palacio posee un sentido del humor muy ácido que desnuda la hipocresía de una sociedad que enferma y aliena; cuya medicina es la locura (o la cordura de Andrés al ahorcar a su pequeño para liberarlo de un mundo incomprensible, incongruente, injusto y violento). Al final de la novela, ésta vuelve a empezar; los lectores se convierten en personajes del relato, son parte de la masa del pueblo que juzga y condena al criminal a la horca.




La narrativa de Palacio es genial, cada una de estas páginas está repleta de situaciones perturbadoras, esperpentos imposibles y comicidad oscura sin límites, que dibujan muecas y sonrisas de encanto y espanto en los lectores. Sus obras representan innovaciones cruciales en la vanguardia literaria de Hispanoamérica que en su momento (lamentablemente) fueron descartadas y empolvadas por la crítica. Pablo Palacio es sin duda, uno de los más grandes y trascendentales escritores ecuatorianos de todos los tiempos: su estilo y temas se convirtieron en grandes paradigmas de las letras de este país.