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viernes, 4 de mayo de 2018

Carson McCullers. La Balada del Café Triste


El ambiente y el tono del libro son los de una hermosa balada grisácea, gélida y sutil, cariñosa y desamparada . Originalmente publicado como un libro de relatos, la colección de Seix Barral Obras Maestras del Siglo XX, nos presenta únicamente esta novela corta o relato largo llamado: “Balada del café Triste”.




La literatura de McCullers explora la marginalidad del sur de Estados Unidos, mujeres y hombres aislados espiritualmente en pequeños pueblos en donde los vecinos apenas se hablan entre sí. Este tipo de comunidad me resulta atípica y difícil de comprender en mi contexto en donde los pueblos pequeños son un verdadero tejido social de relaciones mutuas de cooperación. (Vamos lo idealicé un poco). La similitud es que tanto aquí como en Norteamérica, los pueblos son aburridos, no hay nada que hacer, y lo más entretenido es beber licor y hablar de la vida del prójimo.


Acompaña la lectura de esta reseña con "We of Me", trabajo que Suzanne Vega incorporó en su álbum: "Lover, Beloved: Songs From An Evening With Carson McCullers", un acercamiento musical a la obra de la escritora norteamericana. 




Miss Amelia es una pueblerina bizca, arisca y ambiciosa; dueña de varios negocios asociados a las destilerías de whisky, vende el mejor brebaje en la región. Su rutina de vida se altera bruscamente con la súbita aparición del Primo Lymon, un supuesto familiar que termina instalándose en su morada. Un cambio inexplicable se opera en Miss Amelia, inclusive abre un café para servir comida y bebida a los vecinos. Su carácter se transforma por completo, se nota que el amor floreció en su corazón. Después de varios años y ya cuando el café era el más famoso del condado, aparece en escena el ex marido de la protagonista, quien luego de cumplir una condena tras la rejas retorna al pueblo. El Primo Lymon, que además es jorobado, vive en una especie de concubinato con Miss Amelia y sin saber que Marvin Macy es su ex esposo, lo sigue con veneración. Los acontecimientos se suceden y nos encontramos a los 3 personajes viviendo bajo el mismo techo en un clima tenso.


El tema principal de la novela es el amor: uno verdadero y triste como el café. La escritora no necesita empalagar con cursilerías, ni endiosar las cualidades del objeto amado para retratar un amor que es entrega total, que no espera recompensas, que es apego al otro y olvido de sí mismo. Y es que las cualidades del jorobado no despiertan simpatía, es cínico, burlón, histriónico, truhán, cizañero y mentiroso. La autora lo deja claro: cuando se ama, no importa las virtudes o defectos del amado, se ama y punto. Y de esta forma es Miss Amelia, soporta todo y es abandonada. Al mirar el horizonte no siente rencor, siente tristeza y ansía el  regreso del jorobado.

McCuller escribió una gran novela en pocas hojas, su manera retorcida de presentar el amor es magistral. Sus personajes poseen valores fuera de los convencionales y de lo políticamente correcto o aceptado por la mayoría social. Se acaricia de manera sombría tópicos como la infidelidad, el homosexualismo, el amor mal correspondido y la fealdad tanto física como espiritual. Esta obra es un bocado delicioso: palabras precisas para dotar de lirismo a la obra, toques de cinismo y humor negro, reflexiones delicadas escritas de manera sencilla y una estructura fácil de seguir. Espero leer más de esta autora, puesto que tengo otro de sus libros conocidos: “El corazón es un cazador solitario” y de esta forma acercarme a la narrativa norteamerica puesto que conozco pocos autores. Para citar a Tolstoi “Describe bien tu aldea, y describirás el mundo”.


lunes, 5 de marzo de 2018

José Antonio Campos. Cosas de mi Tierra



José Antonio Campos fue escritor, periodista y cronista, laboró en los principales periódicos del puerto principal, destacándose por su estilo fresco, humano, humorístico y cargado de fuertes críticas sociales, labrándose a pulso un importante prestigio a nivel nacional. Utilizó el pseudónimo de “Jack the Riper” y trascendió en la historia de la literatura ecuatoriana, creando textos clásicos y vigentes hasta nuestra época. Especializado en las vivencias y peripecias del montubio y del mestizo costeño, retrató en cuadros de costumbres diversas situaciones místicas, socarronas y de sabiduría popular que entretuvieron a los lectores de las columnas de los diarios en donde fueron publicadas, y siguen siendo al día de hoy, narraciones soberbias de las letras ecuatorianas. 

Héctor Napolitano, nos trae un tema inspirado en el color verde, el plátano verde, la provincia verde: Bolón de verde.


Las columnas semanales: “Rayos Catódicos” y “Fuegos Fatuos” fueron los lugares en donde Campos se dio a conocer en los periódicos: “El Universo”, “El Telégrafo”, “El Globo”, “Diarios de Aviso”, “El Tiempo”, “El Independiente”, “América Libre”, entre otros. Sus diálogos utilizan la jerga coloquial, propia y única de los protagonistas de sus crónicas, de forma colosal, transformando los fonemas en sabrosos textos que trasmiten a la perfección el condimento del habla montubia, un hito en la literatura ecuatoriana, que sería imitado por casi todas las corrientes estilísticas venideras. Sus historias, que me hicieron partir de la risa literalmente, son pequeñas anécdotas de viajes, personas y acontecimientos comunes al campo del litoral, que terminan con una reflexión somera pero muy aguda que relaciona cada pequeña anécdota con la administración pública, la política y la sociedad. Sus amonestaciones inteligentes, demuestran que existen formas elegantes y amenas de criticar a los gobernantes. 


Las ocurrencias están a la orden del día en estos relatos "costumbristas": “los enamorados”, “el novio ciudadano”, “el ama de casa”, “el ama de choza” y “hombres desordenados”, fueron algunos de los relatos que más disfrute. Una recopilación de arte culinario basado en plátano verde y un texto que hace apología de “la famosa palanca” para acceder a un puesto público, también son momentos álgidos de la obra. Este libro, que presenta Ariel Ediciones, en su colección “Clásicos ecuatorianos”, es fiel a la edición original de “Cosas de mi Tierra”, compilada y editada por el propio José Antonio Campos en 1929. Su lectura es obligatoria e imprescindible para entender la historia del Ecuador y comprender a la sociedad del país, especialmente de la región Costa.
 

domingo, 4 de marzo de 2018

Jorge Icaza. Huasipungo



Huasipungo es una de las obras más leídas, aclamadas y estudiadas de la literatura ecuatoriana. Es la novela con el mayor número de traducciones a otras lenguas y, por tanto, es la obra de mayor difusión y alcance de la narrativa ecuatoriana. Publicada en 1934 es un clásico de la literatura indigenista, de corte social y de denuncia. El argumento transcurre en la década de los 20 en un país de diversas culturas y formas de vida, divido en 4 regiones naturales, en donde como hasta ahora el más fuerte se impone sobre el débil. La región Interandina, ubicada sobre los 2500 y hasta los 3500 msnm aproximadamente, no es más que una suma de latifundios, agrícolas. Aquí, lo normal fue el abuso físico, psicológico y sexual a los "indios" por parte del patrón. Una región con clases sociales marcadas: blancos, cholos e indios. 

El dúo Bénitez y Valencia es uno de los representantes más importantes de la música Andina ekutoriana. En el video y para acompañar la lectura el tema: Taita Salasaka 


A finales de la década de los 20, surgió con fuerza en la palestra un joven actor y posterior director, dramaturgo y novelista: Jorge Icaza. Integrado a la Compañía Dramática Nacional, escribió y puso en escena varias obras junto a su esposa, Marina Moncayo, primera actriz nacional. De manera cronológica: “El Intruso”, “La comedia sin nombre”, “Por el viejo”, “¿Cuál es?”, “Como ellos quieren”, “Sin sentido” y “Flagelo”. Su obra teatral fue evolucionando desde piezas cómicas cortas, hasta actos de flagrante denuncia social. Su pluma desembocó en el cuento y la novela, género en donde cultivó sus mejores rosas andinas. 



Jorge Icaza aborda los temas indígenas desde su visión occidental y mestiza (blanca), denuncia de manera cruda y visceral la situación desesperada y el maltrato del que son víctimas los naturales; pero al hacerlo, los despoja de alma e inteligencia, los reduce de condición y pasan a ser despojos humanos. En ese sentido, es una visión desde el explotador que no quiere o no puede comprender al explotado; sin embargo, percibe y acusa la injusticia. Sin interpretar ni analizar a profundidad los saberes de los indígenas; se concentra en dimensionar el poder político y religioso de la época para describir un verdadero infierno en los Andes. Un averno propiciado por las envidias, los rencores, la superstición, y sobre todo por la ambición económica y los prejuicios de los humanos que aquí habitaron y seguimos habitando. 


La habilidad de Icaza estriba en describir en unas cuantas páginas la realidad socio-política de la serranía, de hecho, su obra en conjunto retrata todas las clases sociales de la región. Los indios en “Huasipungo”; los cholos en “Huairapamuschas” y “En las calles”; y los chullas (blancos-mestizos), en “El Chulla Romero y Flores”, que significó una evolución en su narrativa, puesto que fue un acercamiento al nacimiento movimiento del realismo mágico. 

Los Folkloristas y Arturo Aguirre, primer rondador del Ecuador y uno de los mejores intérpretes de este instrumento. El ritmo sanjuanito es tradicional de la región interandina:


La situación de los indígenas en “Hasipungo” es sofocante: explotaciones, hambre, humillaciones, injusticia, desplazamiento, temor sistemático a Dios, violaciones, muerte. Taita Dios, el cura, el patrón, el teniente político, son algunos de los causantes. Cansados del abuso, al grito de "Ñucanchic Huasipungo", la indiada se levanta. Veloz interviene el estado, que se deshace de los rebeldes cual alimañas. Una historia que pone de manifiesto la memoria de las luchas sociales en Ecuador, ante una sociedad que clamaba al respecto de los indios: 
"-Que se les mate sin piedad a semejantes bandidos.
-Que se les acabe con ellos como hicieron otros pueblos más civilizados.
-Que se elimine para tranquilidad de nuestros hogares cristianos
-Hay que defender las glorias nacionales...
-Hay que defender a las desinteresadas y civilizadoras empresas extranjeras". 


Se verifica la dependencia del estado al capital extranjero, que se disfraza de progreso y de civilización. Bárbara civilización que desplaza de sus tierras al oprimido. En la cama de Juana, la chola de la pulpería, se acuestan los poderes del estado: el terrateniente (el patrón), el religioso (cura), el político (el teniente político). Los olores, sensaciones y ambientes configuran una estética de lo horrible, emparentada de lejos con su contemporáneo Pablo Palacio, y precedente de los “lenguajes de lo grotesco” de la narrativa contemporánea, que han superado con creces las limitaciones ideológicas y formales del autor de Huasipungo. El tiempo pasó e inmortalizó la obra de Icaza, como referente del indigenismo del país y del continente. Su análisis es importante para una comprensión de la evolución de la narrativa ecuatoriana tanto en su temática como en sus formas.


miércoles, 28 de febrero de 2018

Víctor Hugo Vizcarra. Borracho estaba pero me Acuerdo (Película)

Uno de los libros más fuerte que he leído. Son vivencias de la calle, contadas por Victor Hugo Vizcarra, (el Bukowski boliviano) tocayo del autor de los miserables. Historias y crónicas relatadas con un ritmo sencillo e incluso ameno, aunque su temática no es nada amena. 


Barrios bajos, anécdotas de la calle, descripciones de seres y de hábitos comunes de las ciudades de latinoamérica, que invisibilizados por la civilización, se esconden de los discursos oficiales, en las sombras del espacio público. La juerga, el crimen, la prostitución, el alcohol, las drogas, el sexo, el homosexualismo y las rutinas de vida de las personas del mundo del lumpen, son retratadas en este texto sin anestesia. Son los ciudadanos de la noche, rateros, choros, putas, vendedores de alcohol, traficantes, coprófagos, doctores ilegales, cachineros, pillos, drogadictos, campesinos, cholas, carabineros y demás seres picarescos que configuran este infierno a más de 3600 metros sobre el nivel del mar, cobijados por el frío del Ande. Términos propios de la juerga urbana marginal, se combinan con metáforas que dejan en claro la melancolía del autor. A lo mejor, muerto después en algún "Cementerio de Elefantes".

Comparto la película "Cementerio de Elefantes", basada en la vida y obra de Víctor Hugo Vizcarra. Director : Tonchy Antezana 

Juvenal, un hombre de 33 años, alcohólico desde sus 14, decide ir a pasar sus últimos días de vida, en el “Cementerio de los Elefantes”, un local que es preferido por empedernidos bebedores de la ciudad de La Paz. En este sitio existe un lugar llamado “Suite Presidencial”, un cuarto inmundo en el que Juvenal pasará sus últimos 7 días, recordando su oscura niñez y su tenebrosa juventud, sólo estos recuerdos acompañarán su decisión de beber alcohol hasta morir. 


El Cementerio de los Elefantes, pone en evidencia una realidad cruda y desconocida del sub-mundo de la ciudad de La Paz, como la violencia familiar, violencia a la mujer, maltrato infantil, alcoholismo y muerte.



Huilo Ruales Hualca. Historias de la Ciudad Prohibida


Huilo Ruales Hualca nacido en 1947 en la ciudad de Ibarra, es uno de los  escritores ecuatorianos más importantes de la actualidad. Su obra transgresora, marginal y grotesca es una descripción sublime de personajes harapientos  y cotidianidades del lumpen. Esta antología reúne varios relatos de algunos de sus libros y tienen como eje central a la ciudad de kito, espejo de Quito, la carita de Dios. 



Acompaña esta reseña (lectura) con el primer álbum de la banda kiteña de Hip-Hop, Tzanza Matantza: "Saca la Cara".


El autor retrata una ciudad que se mueve y repta como sus personajes, un caos urbano y suburbano polarizado por la modernidad. La terminal terrestre (descrita con soltura en uno de sus cuentos) la divide en dos: el norte con oficinas, hoteles y barrios residenciales; y el centro-sur con andrajosos, hacinamiento e indigentes. En ese territorio Huilo nos presenta una obra genial tanto en su contenido como en su forma.


Esta antología de cuentos contiene 9 relatos. Mis favoritos: Los locos amores de una lechuga, el alma al diablo, es viernes para siempre marilín y leyendas olvidadas del reino de la Tuentifor; estos dos últimos cuentos son de los mejores que he leído en mi vida. (No he leído mucho, por supuesto).

Los impactantes cuentos de Huilo tienen como protagonista a los desposeídos. Esta circunstancia aparece en la literatura ecuatoriana y latinoamericana desde principios del siglo XX. En ese sentido; el indígena, el montonero o el obrero son tema fundamental de la literatura de Realismo Social de nuestro país. A partir de la década de los 70 con la modernización de las urbes de Latinoamérica, este rasgo se radicaliza y los oprimidos reconocidos por la sociedad, dan paso a nuevos personajes, aquellos cuya existencia ni siquiera es reconocida; y que rápidamente pueblan la periferia. En una entrevista el autor comentó seguir poco o casi nada a la literatura ecuatoriana, mencionando entre sus influencias importantes, a los poetas malditos. A pesar de ello, la obra de Ruales puede ubicarse en el contexto ecuatoriano como sucesora de la de Pablo Palacio.


Estos seres periféricos son tullidos, mendigos, putas, ciegos, delincuentes, seres deformes que reptan, entre otros. Son seres humanos que viven en condiciones cercanas a los animales, excluidos de Quito, forman su propio Kito, su otro Kito, la dualidad de la capital ecuatoriana. Las peripecias, tragedias y esperanzas de estos seres, se retratan en estos textos de forma noble y cruda, ahí estriba la grandeza del escritor. Violadores, borrachos, y hombres-rana provistos de una desalmada dignidad, una sombría ilusión y una espantosa soledad inherente a la especie.


Para conseguirlo Huilo crea una dimensión lirica aparte. Sus formas narrativas representan a ese personaje enajenado de sus cuentos, al discurso extraoficial o más bien al anti-oficial y rechaza el uso de mayúscula, olvida signos de puntuación, usa apodos y escribe “malas palabras”. Combina de manera degenerada y preciosa las tradiciones escrita y oral con un léxico popular y lírico. Sus narraciones además están llenas de simbolismos, se destaca la muerte del padre, el odio a la madre, la religión pisoteada (el alma al diablo, es la historia de Jesús, no el nazareno) la enajenación social y el anhelo de un mejor porvenir. Este último elemento se presenta como suicidio, Faraón, asesinato o edén azul (droga) para cambiar esa vida inmunda por ese mejor porvenir.

Este libro me sorprendió, me sobrecogió, me embriagó. Estoy seguro que regresaré repetidas veces a estos cuentos y como es lógico, buscaré más obras de este genial literato ecuatoriano Su lugar en el librero es justo en medio de Pablo Palacio y Victor Hugo Vizcarra.

Huilo Ruales Hualca, junto a otro escritor ekuatoriano: Fernando Escobar Paéz



lunes, 26 de febrero de 2018

Pablo Palacio. Obras Escogidas

La obra de Pablo Palacio, vista desde una perspectiva histórica, resulta la más innovadora, transgresora y vanguardista de las letras ecuatorianas; y una de gran envergadura en la literatura hispanoamericana de los años 20 y 30. La figura del escritor lojano está marcada por una infancia trágica, una juventud de fuego demencial y una madurez en donde perdió la cordura (dicen) hasta ser internado en el “Lorenzo Ponce”, conocido hospital psiquiátrico de Guayaquil y fallecer a la corta edad de 40 años en 1947. La vida y obra de Palacio están ligadas de forma íntima: pesadillas y seres deformes poblaban una imaginación que legó 3 obras importantes: “Un hombre muerto a puntapiés”, “Débora” y “Vida del ahorcado”; más unos cuantos relatos. Este volumen publicado por la editorial Ariel en su colección clásicos ecuatorianos contiene todas estas joyas.



Acompaña esta lectura con Sal y Mileto:





“Un hombre muerto a puntapiés” es una colección de 9 relatos que rompieron el esquema en la forma y en los temas en la literatura ecuatoriana de aquel (y este) tiempo. El primer relato da nombre al libro y se trata de la reconstrucción de un asesinato a través de reflexiones irónicas; la pista inicial del asunto indica que la víctima era viciosa (pederasta-homosexual). “El Antropófago” es un cuento que tiene como protagonista a un caníbal que se deleita al engullir las carnes de su propia familia, embriagado en gula y alcohol. Estos textos rechazan todo convencionalismo y todo comportamiento racional y buscan la profundidad psicológica de los individuos oscuros y trágicos de la existencia.


Escucha el cuento el antropófago de Pablo Palacio




En “Brujerías” predominan los conjuros y juegos de palabras mágicas junto al uso de caligramas. “Las mujeres que miran a las estrellas” y “Luz lateral” son relatos que aluden a la infidelidad y al sexo. “La doble y única mujer” es la crónica de una mujer anormal que no tiene cabida en la sociedad; una existencia marginal que posee cuatro brazos y cuatro piernas, dos cabezas que son “yo-primera” y “yo-segunda” (según la narradora), y dos columnas vertebrales que se unen por debajo de los omóplatos hasta el coxis. Las características comunes de estos cuentos heterogéneos son los personajes marginales y la fragmentación de la realidad sazonada hábilmente con ironía y humor negro.


"Débora" es una historia que supera al costumbrismo y al realismo social que imperaba en la época. Es una historia que se cuenta a través de situaciones fragmentarias, casi inconexas y casi ilógicas que nos cuentan la deshumanización del hombre moderno sin ideales, que se dejó llevar por el materialismo y la monotonía. El estilo es espontáneo e irónico; a la vez que curtido, esconde verdades y mitos universales en situaciones insulsas o aberrantes. Critica el arte de la novela y el novelista. Es, en suma, una historia poca convencional que necesita la audacia del lector para descifrar sus artificios.



Escucha el tema Débora de Sal y Mileto:





“Vida del ahorcado” es una novela subjetiva escrita también de forma errática, inconexa y desordenada. Nos cuenta la vida de Andrés Farinago, loco parricida y ahorcado que cuelga del bosque. Narrado en primera persona por el ahorcado, son textos en donde nada es lo que parece; retazos de un mundo caótico y descarnado. Palacio posee un sentido del humor muy ácido que desnuda la hipocresía de una sociedad que enferma y aliena; cuya medicina es la locura (o la cordura de Andrés al ahorcar a su pequeño para liberarlo de un mundo incomprensible, incongruente, injusto y violento). Al final de la novela, ésta vuelve a empezar; los lectores se convierten en personajes del relato, son parte de la masa del pueblo que juzga y condena al criminal a la horca.




La narrativa de Palacio es genial, cada una de estas páginas está repleta de situaciones perturbadoras, esperpentos imposibles y comicidad oscura sin límites, que dibujan muecas y sonrisas de encanto y espanto en los lectores. Sus obras representan innovaciones cruciales en la vanguardia literaria de Hispanoamérica que en su momento (lamentablemente) fueron descartadas y empolvadas por la crítica. Pablo Palacio es sin duda, uno de los más grandes y trascendentales escritores ecuatorianos de todos los tiempos: su estilo y temas se convirtieron en grandes paradigmas de las letras de este país.