miércoles, 7 de marzo de 2018

Josefina Maynadé. La vida serena de Pitágoras


Este interesantísimo libro tiene dos partes: la primera, nos cuenta la vida de Pitágoras de Samos como una biografía novelada. La segunda, es la descripción de la preparación académico-espiritual que se realizaba en el Instituto Pitagórico fundado en Crotona por el sabio griego, que combina la trilogía verdad-bondad-belleza. Un libro histórico que se torna esotérico iniciático. Las enseñanzas tienen que ver con el silencio, la matemática, la armonía, el cosmos, el arte y más elementos afines a la teosofía. La autora utiliza una vasta bibliografía, aunque no la cita en el texto por su formato novelado. Veamos más detenidamente aspectos de la vida de este ilustre filósofo, que admiré y admiro; y analicemos este libro que me cautivó, me entretuvo y sobretodo me dejó grandes enseñanzas.

Escucha hermosas melodías de Kazuko Kawashima y Seiji Yokoyama, de la banda sonora de "Saint Seiya" o Caballeros del Zodiaco, para acompañar la lectura de esta reseña:


Pitágoras nació en la isla de Samos, ubicada en el archipiélago del Mar Egeo. Su nacimiento, niñez y juventud, tiene características en común con los profetas, místicos o enviados de la luz. Desde antes de su nacimiento, el oráculo predijo que estaría destinado al conocimiento y la enseñanza. En su infancia, los maestros locales se quedaron cortos y durante su juventud viajó por todos los centros de saber del mundo antiguo: Mileto, en donde aprende con Tales y su discípulo Anaximandro; en Egipto aprende los ritos órficos; y en Caldea, la doctrina de la música como armonía el cosmos, y los números como elementos de la existencia. Las leyendas mencionan además aprendizaje con judíos, en la India y con el mismo Zoroastro.

La autora de la biografía Josefina Maynadé es teósofa, escritora y pedagoga con amplia experiencia en la difusión de una conciencia espiritual basada en el respeto mutuo. Publicó varios trabajos entre los que destacan biografías y tratados iniciáticos. 


Al volver a Grecia y tras una disputa con el tirano Polícrates, salió de su isla natal para establecerse a Crotona, y fundar su célebre Escuela Pitagórica. Las pruebas de ingreso eran extremadamente complicadas, el aspirante era sometido a una serie de difíciles pruebas que incluían juegos al aire libre y ejercicios físicos, pruebas morales y de valentía, superación del miedo y la soledad dentro de una caverna y resolución de intrincados problema de lógica y matemática. La atenta mirada del sabio vigilaba cada movimiento de los postulantes.


Cuando el estudiante ingresaba a este centro del saber, debía abandonar el mundo y sus costumbres. La vida en el recinto estaba consagrada al estudio, la meditación y la armonía. Los aprendices recibían esmerados conocimientos acorde a su nivel. En una primera etapa debían permanecer largos periodos de meses o años en absoluto y hermético mutismo, aprendiendo el valor del silencio y la palabra. Solo entonces adquirían la sabiduría de los números: el uno es el principio y el fin de todas las cosas, el dos es la dualidad, el tres la perfección del triángulo equilátero; y sucesivamente…. La geometría, la matemática y la aritmética se desarrollaron como ciencias teóricas y aplicadas.

El Pitagórico que dominaba todos los conocimientos anteriores ingresaba en los sagrados misterios de las teofanías. Este conocimiento iniciático relaciona la mitología griega con los ritos esotéricos de la doctrina áurea y el sol. En palabras de Herman Hesse: “toda leyenda antigua es verdadera, pero no se ha transmitido o explicado en su plenitud”. Las 9 musas del Parnaso, los 12 trabajos de Hércules, el culto a Febo Apolo y demás mitos; contienen enseñanzas y sapiencias antiguas de los Atlantes y de Hermes Trismegisto, que no están al alcance de ciegos y sordos. Todos estos ritos se combinaban con un estricto régimen vegetariano y con la armonía de la música celestial para entender y poner en práctica la triada verdad-bondad-belleza.


La filosofía de Pitágoras tiene su base en los números, la armonía del cosmos y la resurrección. El sabio de Samos es un ejemplo de vida, recorrió el mundo conocido para cultivarse y después enseñó sin egoísmos, fundando una escuela que si bien colapso en su momento, renació en el Siglo I y transmitió una doctrina que se mantiene con vida en distintos círculos Pitagóricos a nivel mundial, hasta nuestros días. Recordado en la cultura popular por el famoso teorema (de origen babilónico, datado 1000 años antes) que lleva su nombre y por las notas musicales, fue en realidad un iniciado, un enviado de la luz.


Aunque las fuentes bibliográficas que recogen la vida de Pitágoras son tardías y algo misteriosas (por su herética doctrina ajena a la oficial) tienen mayor amplitud y veracidad que las fuentes que recogen la historia de Jesús, aparte de la Biblia y los evangelios apócrifos. Historia, leyenda, esoterismo… es difícil vislumbrar donde termina una y comienza otra; más bien, al estilo de Pitágoras, entendamos al conocimiento como un todo que vive en nuestro interior. Cada hombre sigue su camino hacia sí mismo. Con este libro la autora nos relata de manera entretenida una biografía y nos abre la curiosidad hacia un abanico enorme de conocimientos iniciáticos. 

Disfruta la conferencia "Vidas de Pitágoras: entre historia, leyenda y filosofía", del profesor de Historia Antigua David Hernández de la Fuente, gracias a la Fundación Juan March:



martes, 6 de marzo de 2018

Marqués de Sade. Filosofía del Tocador


El Marqués de Sade es un autor bastante leído en la actualidad, declarado loco, pasó más de la mitad de su vida tras las rejas, por su pensamiento y vida licenciosa; sus escándalos sonaron alto entre la aristocracia francesa, en una época de por sí, licenciosa. Los libros de Sade fueron prohibidos y quemados en su momento, ahora se consideran una obra clásica en la literatura erótica y filosófica, marcando un hito importante en el pensamiento contemporáneo. La “Filosofía del Tocador” es una obra escrita en teatro que aborda los temas clásicos del autor: descripciones de orgías, sodomía y parafilias, acompañadas de las más deliciosas apologías al incesto, al desenfreno, a la naturaleza, al crimen y al vicio; en forma de diálogos y manifiestos. 

Disfruta música del hardocore porno de los 70s mientras lees la reseña:


Eugenia es una joven de 15 años deseosa de aprender la filosofía de la naturaleza. Sus maestros serán: Dolmancé, insolente sodomita que pisotea todos los “ridículos preceptos inculcados por la sociedad y la moral cristiana”; y la Señora de Saint-Ange, voluptuosa y sátira que desprecia todo lo que se oponga a las divinas leyes del placer. La joven aprenderá lecciones teóricas y prácticas, a través de discursos políticos y filosóficos que enaltecen al gozo sexual y a la naturaleza, a la vez que realiza todo tipo de lubricidades, con un par de invitados de por medio. 


En este texto, el autor se dirige a la sociedad convulsionada de aquel tiempo (post-revolución francesa) a través de un manifiesto en donde los exhorta a renunciar a la moral cristiana y a la religión, tal como hicieron con la vieja aristocracia, para recuperar la libertad que le fue arrebatada a los hombres. Con la libertad aparece el incesto, la violación y el asesinato no solo de modo legal, sino de modo deseable, puesto que el más fuerte tiene licencias sobre el más débil. De esta manera no se necesitan mayores leyes, sino aquellas que garanticen la libertad individual por encima de todo. El estado debe garantizar que los ciudadanos puedan cumplir todas las voluptuosidades imaginadas, y para esto debe disponer de sitios con hombres y mujeres públicas que acepten todo tipo de encuentros sexuales sin límites, bajo pena de castigo en caso de negación. Con un pueblo entregado a estas delectaciones serán pocos o nadie quienes intenten oponerse al estado. 


Este libro es muy controversial y su lectura me causó muchas impresiones desordenadas, debido a que se lee bastante rápido, aunque contiene una cantidad enorme de conceptos extremos y en ocasiones aberrantes con sólidos argumentos que no dejan tiempo para la reflexión. La “Filosofía del tocador” es un conocimiento prohibido que enaltece lo natural. Sus textos ensalzan todas las libertades, incluidas las de fornicar con la familia, causar sufrimiento por placer o asesinar o personas, puesto que estas cosas son parte de la naturaleza. 
Intentaré resumir algunos aspectos de su pensamiento: 
  • El derecho del más fuerte a oprimir al débil. 
  • Ateísmo, repugnancia por la religión, por Dios y la moral cristiana. En un soberbio pasaje describe con impudor y gracia su visión de la vida de Jesús, el nazareno. 
  • Voluptuosidad sin límites como las únicas rosas que se puede cosechar en este fardo de espinas, que se llama vida. 
  • Derecho de las personas de servirse sexualmente de quien lo desee, incluyendo el uso de la violencia y el dolor; puesto que el más fuerte puede servirse del más débil. 
  • Inferioridad de la mujer, que debe estar dispuesta a tener sexo con quien lo requiera aceptando la superioridad del hombre en todos los aspectos. La mujer debe, además, entregarse a los excesos y evitar la concepción. 
  • La defensa del incesto como el amor más puro, debido al derecho de servirse sexualmente de todas las personas y que mejor que hacerlo “en familia”. 
  • Defensa de la homosexualidad y el aborto de manera natural y digna de respeto. (Nuestra sociedad cada día ve con mejores ojos estas dos cuestiones). 
  • Derecho de hacer sufrir a otros y de arrebataros la vida aún por diversión. 

Los argumentos históricos que utiliza para defender su postura son bastante hábiles. Culpa de todos los males a la moral cristiana imperante en la sociedad, esa moral de “devolver bien por mal”, y “no hacer a otros lo que no quieres que te hagan”. Para Sade, esa moral prohibió la sodomía, el incesto, la valentía y el honor; es por esto que exalta la moral antigua, de los griegos y romanos que alejados de principios cristianos: eran sodomitas, derrochadores y asesinos por naturaleza. En tiempos antiguos los soldados más valientes, los más salvajes, los que destripaban a los enemigos y violaban a sus mujeres, eran los más apreciados. Porque las leyes antiguas y las de los salvajes, son las de la naturaleza y estas son las del más fuerte. Todo eso terminó cuando se fundieron los dogmas en el Concilio de Nicea; para el Marqués, esto marcó el final de la grandeza de Roma. 


El final es bastante gore, aunque se considera esta obra como la menos violenta del autor. Toda la historia es una preparación para ese violento final, que no dejará a nadie indiferente. Evidentemente “Filosofía del Tocador” es cínica y sanguinaria, es una crítica a la sociedad de esa época y de cualquier época, a todo tipo de norma y moral. Para algunos de sus críticos, Sade intentó retratar en Eugenia a un joven pueblo francés con esperanzas de cambio y en Dolmancé y en la Señora de Saint-Ange, a una sociedad corrompida que rápidamente pervierte a los nuevos aristócratas y gobernantes. Para otros, simplemente realizó panegíricos de sus más perversas obsesiones. Sus opiniones sacudieron los cimientos morales, y si bien algunas de sus ideas son controversiales y monstruosas; otras se aceptaron poco a poco como la libertad sexual, el sexo anal, el homosexualismo o el aborto. Se abre la interrogante, para días venideros: ¿Caerán los viejos tabúes y el hombre volverá a su estado natural? Cuánto lo hubiera querido, el querido Marqués de Sade.


lunes, 5 de marzo de 2018

José Antonio Campos. Cosas de mi Tierra



José Antonio Campos fue escritor, periodista y cronista, laboró en los principales periódicos del puerto principal, destacándose por su estilo fresco, humano, humorístico y cargado de fuertes críticas sociales, labrándose a pulso un importante prestigio a nivel nacional. Utilizó el pseudónimo de “Jack the Riper” y trascendió en la historia de la literatura ecuatoriana, creando textos clásicos y vigentes hasta nuestra época. Especializado en las vivencias y peripecias del montubio y del mestizo costeño, retrató en cuadros de costumbres diversas situaciones místicas, socarronas y de sabiduría popular que entretuvieron a los lectores de las columnas de los diarios en donde fueron publicadas, y siguen siendo al día de hoy, narraciones soberbias de las letras ecuatorianas. 

Héctor Napolitano, nos trae un tema inspirado en el color verde, el plátano verde, la provincia verde: Bolón de verde.


Las columnas semanales: “Rayos Catódicos” y “Fuegos Fatuos” fueron los lugares en donde Campos se dio a conocer en los periódicos: “El Universo”, “El Telégrafo”, “El Globo”, “Diarios de Aviso”, “El Tiempo”, “El Independiente”, “América Libre”, entre otros. Sus diálogos utilizan la jerga coloquial, propia y única de los protagonistas de sus crónicas, de forma colosal, transformando los fonemas en sabrosos textos que trasmiten a la perfección el condimento del habla montubia, un hito en la literatura ecuatoriana, que sería imitado por casi todas las corrientes estilísticas venideras. Sus historias, que me hicieron partir de la risa literalmente, son pequeñas anécdotas de viajes, personas y acontecimientos comunes al campo del litoral, que terminan con una reflexión somera pero muy aguda que relaciona cada pequeña anécdota con la administración pública, la política y la sociedad. Sus amonestaciones inteligentes, demuestran que existen formas elegantes y amenas de criticar a los gobernantes. 


Las ocurrencias están a la orden del día en estos relatos "costumbristas": “los enamorados”, “el novio ciudadano”, “el ama de casa”, “el ama de choza” y “hombres desordenados”, fueron algunos de los relatos que más disfrute. Una recopilación de arte culinario basado en plátano verde y un texto que hace apología de “la famosa palanca” para acceder a un puesto público, también son momentos álgidos de la obra. Este libro, que presenta Ariel Ediciones, en su colección “Clásicos ecuatorianos”, es fiel a la edición original de “Cosas de mi Tierra”, compilada y editada por el propio José Antonio Campos en 1929. Su lectura es obligatoria e imprescindible para entender la historia del Ecuador y comprender a la sociedad del país, especialmente de la región Costa.
 

domingo, 4 de marzo de 2018

José Donoso. Coronación. (Película)


Realismo mágico en su máximo esplendor. Publicada en 1957, “Coronación” nos traslada a Santiago de Chile, a la residencia de la familia Abalos. Una familia en decadencia, que representa a una clase en decadencia. Esta metáfora es usada por José Donoso para explorar los profundos recovecos de la soledad humana, que camina presurosa a la vejez en medio del vahído de la monotonía. El miedo es un elemento común: ese terror sórdido a la disolución de la existencia, a la angustia de la muerte, a la consciencia de la extinción. Otro elemento presente es el deseo, el goce carnal, y el pecado, que satisfacerlo acarrea. La prosa del autor nos conduce por estas reflexiones de manera pesimista y trágica, a la vez, que no presenta a sus patéticos personajes. 


La trama aumenta en suspenso y surrealismo en los momentos finales. Donoso nos entrega retratos magníficos, como la CORONACIÓN de miss Elisa Grey de Abalos, el robo frustrado de la casa, la patética entrega de Andrés a la criada, su locura cuando Carlos Gross lo encuentra, y la muerte sideral de la vieja Elisa, envuelta en estrellas. Estos últimos cuadros son sensacionales y evocan en la piel el patetismo de los personajes. No es la mejor obra del autor; aunque es bastante entretenida y tiene buenos pasajes. 


"-¿Qué me propones, que adquiera una fe religiosa como se compra un par de calcetines? Pero no puedo hacerlo así. Daría cualquier cosa por recobrar mi fe. ¡Que cómodo sería tenerla! Pero, por desgracia, las religiones no me dan más que risa. ¿No comprendes que no son más que disfraces del instinto de conservación, maneras de salvaguardarse del terror de no existir, formas de agrandar, impotentemente? Mediante mentiras, esta vida que es tan horriblemente exigua... ¿No te das cuenta de que todo no es más que un desorden, una injusticia, un juego de locura del cosmos? Si hay un Dios que vele por el destino de los hombres, no puede ser sino un dios loco ¿Qué locura más completa que haber dotado a los hombres de conciencia para darse cuenta del desorden y del terror, pero no haberlos dotado de algo para vencerlos? No, darlos, no te ciegues, el único orden es la locura, porque los locos son los que se han dado cuenta del caos total, de la imposibilidad de explicar, de razonar, de cómo no pueden hacer nada, ven que la única manera de llegar a la verdad es a la locura total, A nosotros, los cuerdos, lo único que nos queda es el terror..." 
José Donoso


Aquí la película mexicana de 1976, dirigida por Sergio Olhovich, con Ernesto Alonso, Carmen Montejo y Sergio Jiménez en los roles protagónicos.



Jorge Icaza. Huasipungo



Huasipungo es una de las obras más leídas, aclamadas y estudiadas de la literatura ecuatoriana. Es la novela con el mayor número de traducciones a otras lenguas y, por tanto, es la obra de mayor difusión y alcance de la narrativa ecuatoriana. Publicada en 1934 es un clásico de la literatura indigenista, de corte social y de denuncia. El argumento transcurre en la década de los 20 en un país de diversas culturas y formas de vida, divido en 4 regiones naturales, en donde como hasta ahora el más fuerte se impone sobre el débil. La región Interandina, ubicada sobre los 2500 y hasta los 3500 msnm aproximadamente, no es más que una suma de latifundios, agrícolas. Aquí, lo normal fue el abuso físico, psicológico y sexual a los "indios" por parte del patrón. Una región con clases sociales marcadas: blancos, cholos e indios. 

El dúo Bénitez y Valencia es uno de los representantes más importantes de la música Andina ekutoriana. En el video y para acompañar la lectura el tema: Taita Salasaka 


A finales de la década de los 20, surgió con fuerza en la palestra un joven actor y posterior director, dramaturgo y novelista: Jorge Icaza. Integrado a la Compañía Dramática Nacional, escribió y puso en escena varias obras junto a su esposa, Marina Moncayo, primera actriz nacional. De manera cronológica: “El Intruso”, “La comedia sin nombre”, “Por el viejo”, “¿Cuál es?”, “Como ellos quieren”, “Sin sentido” y “Flagelo”. Su obra teatral fue evolucionando desde piezas cómicas cortas, hasta actos de flagrante denuncia social. Su pluma desembocó en el cuento y la novela, género en donde cultivó sus mejores rosas andinas. 



Jorge Icaza aborda los temas indígenas desde su visión occidental y mestiza (blanca), denuncia de manera cruda y visceral la situación desesperada y el maltrato del que son víctimas los naturales; pero al hacerlo, los despoja de alma e inteligencia, los reduce de condición y pasan a ser despojos humanos. En ese sentido, es una visión desde el explotador que no quiere o no puede comprender al explotado; sin embargo, percibe y acusa la injusticia. Sin interpretar ni analizar a profundidad los saberes de los indígenas; se concentra en dimensionar el poder político y religioso de la época para describir un verdadero infierno en los Andes. Un averno propiciado por las envidias, los rencores, la superstición, y sobre todo por la ambición económica y los prejuicios de los humanos que aquí habitaron y seguimos habitando. 


La habilidad de Icaza estriba en describir en unas cuantas páginas la realidad socio-política de la serranía, de hecho, su obra en conjunto retrata todas las clases sociales de la región. Los indios en “Huasipungo”; los cholos en “Huairapamuschas” y “En las calles”; y los chullas (blancos-mestizos), en “El Chulla Romero y Flores”, que significó una evolución en su narrativa, puesto que fue un acercamiento al nacimiento movimiento del realismo mágico. 

Los Folkloristas y Arturo Aguirre, primer rondador del Ecuador y uno de los mejores intérpretes de este instrumento. El ritmo sanjuanito es tradicional de la región interandina:


La situación de los indígenas en “Hasipungo” es sofocante: explotaciones, hambre, humillaciones, injusticia, desplazamiento, temor sistemático a Dios, violaciones, muerte. Taita Dios, el cura, el patrón, el teniente político, son algunos de los causantes. Cansados del abuso, al grito de "Ñucanchic Huasipungo", la indiada se levanta. Veloz interviene el estado, que se deshace de los rebeldes cual alimañas. Una historia que pone de manifiesto la memoria de las luchas sociales en Ecuador, ante una sociedad que clamaba al respecto de los indios: 
"-Que se les mate sin piedad a semejantes bandidos.
-Que se les acabe con ellos como hicieron otros pueblos más civilizados.
-Que se elimine para tranquilidad de nuestros hogares cristianos
-Hay que defender las glorias nacionales...
-Hay que defender a las desinteresadas y civilizadoras empresas extranjeras". 


Se verifica la dependencia del estado al capital extranjero, que se disfraza de progreso y de civilización. Bárbara civilización que desplaza de sus tierras al oprimido. En la cama de Juana, la chola de la pulpería, se acuestan los poderes del estado: el terrateniente (el patrón), el religioso (cura), el político (el teniente político). Los olores, sensaciones y ambientes configuran una estética de lo horrible, emparentada de lejos con su contemporáneo Pablo Palacio, y precedente de los “lenguajes de lo grotesco” de la narrativa contemporánea, que han superado con creces las limitaciones ideológicas y formales del autor de Huasipungo. El tiempo pasó e inmortalizó la obra de Icaza, como referente del indigenismo del país y del continente. Su análisis es importante para una comprensión de la evolución de la narrativa ecuatoriana tanto en su temática como en sus formas.


miércoles, 28 de febrero de 2018

Víctor Hugo Vizcarra. Borracho estaba pero me Acuerdo (Película)

Uno de los libros más fuerte que he leído. Son vivencias de la calle, contadas por Victor Hugo Vizcarra, (el Bukowski boliviano) tocayo del autor de los miserables. Historias y crónicas relatadas con un ritmo sencillo e incluso ameno, aunque su temática no es nada amena. 


Barrios bajos, anécdotas de la calle, descripciones de seres y de hábitos comunes de las ciudades de latinoamérica, que invisibilizados por la civilización, se esconden de los discursos oficiales, en las sombras del espacio público. La juerga, el crimen, la prostitución, el alcohol, las drogas, el sexo, el homosexualismo y las rutinas de vida de las personas del mundo del lumpen, son retratadas en este texto sin anestesia. Son los ciudadanos de la noche, rateros, choros, putas, vendedores de alcohol, traficantes, coprófagos, doctores ilegales, cachineros, pillos, drogadictos, campesinos, cholas, carabineros y demás seres picarescos que configuran este infierno a más de 3600 metros sobre el nivel del mar, cobijados por el frío del Ande. Términos propios de la juerga urbana marginal, se combinan con metáforas que dejan en claro la melancolía del autor. A lo mejor, muerto después en algún "Cementerio de Elefantes".

Comparto la película "Cementerio de Elefantes", basada en la vida y obra de Víctor Hugo Vizcarra. Director : Tonchy Antezana 

Juvenal, un hombre de 33 años, alcohólico desde sus 14, decide ir a pasar sus últimos días de vida, en el “Cementerio de los Elefantes”, un local que es preferido por empedernidos bebedores de la ciudad de La Paz. En este sitio existe un lugar llamado “Suite Presidencial”, un cuarto inmundo en el que Juvenal pasará sus últimos 7 días, recordando su oscura niñez y su tenebrosa juventud, sólo estos recuerdos acompañarán su decisión de beber alcohol hasta morir. 


El Cementerio de los Elefantes, pone en evidencia una realidad cruda y desconocida del sub-mundo de la ciudad de La Paz, como la violencia familiar, violencia a la mujer, maltrato infantil, alcoholismo y muerte.



Huilo Ruales Hualca. Historias de la Ciudad Prohibida


Huilo Ruales Hualca nacido en 1947 en la ciudad de Ibarra, es uno de los  escritores ecuatorianos más importantes de la actualidad. Su obra transgresora, marginal y grotesca es una descripción sublime de personajes harapientos  y cotidianidades del lumpen. Esta antología reúne varios relatos de algunos de sus libros y tienen como eje central a la ciudad de kito, espejo de Quito, la carita de Dios. 



Acompaña esta reseña (lectura) con el primer álbum de la banda kiteña de Hip-Hop, Tzanza Matantza: "Saca la Cara".


El autor retrata una ciudad que se mueve y repta como sus personajes, un caos urbano y suburbano polarizado por la modernidad. La terminal terrestre (descrita con soltura en uno de sus cuentos) la divide en dos: el norte con oficinas, hoteles y barrios residenciales; y el centro-sur con andrajosos, hacinamiento e indigentes. En ese territorio Huilo nos presenta una obra genial tanto en su contenido como en su forma.


Esta antología de cuentos contiene 9 relatos. Mis favoritos: Los locos amores de una lechuga, el alma al diablo, es viernes para siempre marilín y leyendas olvidadas del reino de la Tuentifor; estos dos últimos cuentos son de los mejores que he leído en mi vida. (No he leído mucho, por supuesto).

Los impactantes cuentos de Huilo tienen como protagonista a los desposeídos. Esta circunstancia aparece en la literatura ecuatoriana y latinoamericana desde principios del siglo XX. En ese sentido; el indígena, el montonero o el obrero son tema fundamental de la literatura de Realismo Social de nuestro país. A partir de la década de los 70 con la modernización de las urbes de Latinoamérica, este rasgo se radicaliza y los oprimidos reconocidos por la sociedad, dan paso a nuevos personajes, aquellos cuya existencia ni siquiera es reconocida; y que rápidamente pueblan la periferia. En una entrevista el autor comentó seguir poco o casi nada a la literatura ecuatoriana, mencionando entre sus influencias importantes, a los poetas malditos. A pesar de ello, la obra de Ruales puede ubicarse en el contexto ecuatoriano como sucesora de la de Pablo Palacio.


Estos seres periféricos son tullidos, mendigos, putas, ciegos, delincuentes, seres deformes que reptan, entre otros. Son seres humanos que viven en condiciones cercanas a los animales, excluidos de Quito, forman su propio Kito, su otro Kito, la dualidad de la capital ecuatoriana. Las peripecias, tragedias y esperanzas de estos seres, se retratan en estos textos de forma noble y cruda, ahí estriba la grandeza del escritor. Violadores, borrachos, y hombres-rana provistos de una desalmada dignidad, una sombría ilusión y una espantosa soledad inherente a la especie.


Para conseguirlo Huilo crea una dimensión lirica aparte. Sus formas narrativas representan a ese personaje enajenado de sus cuentos, al discurso extraoficial o más bien al anti-oficial y rechaza el uso de mayúscula, olvida signos de puntuación, usa apodos y escribe “malas palabras”. Combina de manera degenerada y preciosa las tradiciones escrita y oral con un léxico popular y lírico. Sus narraciones además están llenas de simbolismos, se destaca la muerte del padre, el odio a la madre, la religión pisoteada (el alma al diablo, es la historia de Jesús, no el nazareno) la enajenación social y el anhelo de un mejor porvenir. Este último elemento se presenta como suicidio, Faraón, asesinato o edén azul (droga) para cambiar esa vida inmunda por ese mejor porvenir.

Este libro me sorprendió, me sobrecogió, me embriagó. Estoy seguro que regresaré repetidas veces a estos cuentos y como es lógico, buscaré más obras de este genial literato ecuatoriano Su lugar en el librero es justo en medio de Pablo Palacio y Victor Hugo Vizcarra.

Huilo Ruales Hualca, junto a otro escritor ekuatoriano: Fernando Escobar Paéz